11 de febrer del 2011

a medio día

Ahora sí. A medio día de abandonar Mallorca durante medio año empiezo a ser consciente de lo que me dijeron en Abril. Ahora, a dos días de abandonar Barcelona durante unos ocho meses me doy cuenta de lo que no me había dado cuenta hasta ahora. A partir del domingo nada volverá a ser lo mismo. Y no lo digo por lo típico de que un Erasmus te cambia la forma de ver las cosas. Lo digo porqué durante este medio año cambiará todo en mi vida. Cambiará mi lengua, cambiará la gente, cambiará la rutina de ir a clase, cambiará la comida, cambiará la forma de vivir,cambiará mi concepto de universidad, cambiará incluso la moneda. Pero lo que no cambiará será mis ganas de todo.

Ahora, a medio día de irme de esta isla me preguntan si volvería a pedir el Erasmus. Y claro que sí. No lo dudo por un instante. Llevo arrastrando cenas de despedida desde hace más de tres semanas, pero no son despedidas formales. Son despedidas puntuales, porqué vuelvo a veros a todos. Porqué os tendré colgados en las fotos de alguna pared de esa que será mi casa, pero porqué también estaréis colgados en alguna parte de mi.

Ahora, a medio día de sobrevolar esta isla las ansias ganan a los miedos, las ilusiones ganan a las decepciones y las esperanzas ganan a las frustraciones.

Señores y señoras, esto está a punto de meterse en el horno.

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